miércoles, 4 de junio de 2008

LECTURAS BÍBLICAS. Ciclo A. Liturgia completa. 4 de junio. Miércoles 9ª semana de tiempo ordinario. Año par: 2Timoteo 1,1-3.6-12. Salmo responsorial: 122. (Año impar: Tobías 3,1-11a.16-17ª. Salmo responsorial: 24.) Evangelio: Marcos 12,18-27.
Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Marcos. Capítulo 12 versículos 18 al 27.
Se le acercan unos saduceos, esos que niegan que haya resurrección, y le preguntaban: «Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno y deja mujer y no deja hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. Eran siete hermanos: el primero tomó mujer, pero murió sin dejar descendencia; también el segundo la tomó y murió sin dejar descendencia; y el tercero lo mismo. Ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos, murió también la mujer. En la resurrección, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer». Jesús les contestó: «¿No estáis en un error precisamente por esto, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en los cielos. Y acerca de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos. Estáis en un gran error».
(Fuente: Sagrada Escritura; http://servicioskoinonia.org/ y
http://www.es.catholic.net/)


COMENTARIO BÍBLICO GENERAL. Autor: Buenaventura Acero Fuente: Catholic.net or:
“Acerca de la resurrección. No es un Dios de muertos, sino de vivos. Aquí la carne está representada por los pensamientos demasiado apegados a nuestra condición terrena. Quien comprende y pone en práctica la prioridad de su vida espiritual puede experimentar todo lo demás como secundario. La clave por la que interpretamos el futuro, que tanto nos preocupa a veces, está en Dios, y sólo Él nos la puede revelar a cada uno como un secreto único e intransferible, lleno de plenitud y realización.
(Fuente: http://es.catholic.net/aprendeaorar/103/478/articulo.php?id=6280)

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